sábado, 9 de marzo de 2013

La relajante belleza del Cupping



Los inicios de semana siempre son de lo más tediosos, a tal punto de que ni bien llegamos al lunes ya queremos dar un salto en el tiempo para disfrutar del viernes. Por supuesto, como no disponemos de poderes similares, lo único que nos queda es tratar de pasar las jornadas de trabajo con el mejor ánimo posible en medio del inevitable estrés laboral y doméstico.


Hasta a las celebridades hollywoodenses les ocurre lo mismo y gracias a ello podemos conocer cuáles son sus terapias relajantes favoritas y que no necesariamente cuestan tanto dinero. El ejemplo más reciente es el de Gwyneth Paltrow, que ha hecho célebre la tradición del Cupping o tazas chinas curativas.

Esta milenaria y relajante terapia se basa en que el Qi -energía vital que fluye por todo nuestro cuerpo y lo nutre- experimenta bloqueos provocados por nosotros o el ambiente, los cuales se pueden deshacer succionando con las ventosas de las tazas sobre puntos energéticos estratégicos, ubicados por lo general en la espalda y el estómago.

Para que la succión y posterior equilibrio del flujo energético puedan ser efectivos se recurre al calor. Es decir, se moja con alcohol un trozo de algodón para luego quemarlo e introducirlo a la ventosa por unos segundos hasta que la taza se caliente. Así es posible abrir más los poros, lo cual puede complementar con un procedimiento de punción para eliminar los líquidos retenidos o la sangre.

Los expertos señalan que el Cuping es de gran utilidad para curar dolores de cabeza, alergias, várices, dolores musculares, estreñimiento, estrés, cansancio, problemas de sueño y de circulación, debido a su efecto drenante. Junto con la acupuntura, también puede servir de tratamiento complementario para el sobrepeso, gracias a que ayuda a remover la grasa localizada.

El único efecto secundario de las tazas chinas curativas (que pueden ser de plástico, cristal, bambú, madera, etc.) es que la succión con sus ventosas deja unas marcas en la piel similares a pequeños hematomas, las cuales desaparecen al cabo de una semana. Así mismo, se puede sentir un ligero mareo pasajero que no causa el mayor problema.

Como recomendación general, antes de recibir el tratamiento hay que comer con frugalidad, pero sin llegar a morirnos de hambre. Las gestantes tendrán comunicarle su estado al terapista porque hay partes de su cuerpo que no deberán ser estimuladas.

Fuente: Terra

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