lunes, 24 de junio de 2013

La dieta inmunoestimulante



El sistema inmunológico del organismo se ve influenciado por varios factores

El más importante de todos ellos es, sin duda, la alimentación, en la que las vitaminas y los minerales desempeñan un papel primordial. Hoy hablamos de la dieta inmunoestimulante.

Al igual que otros sistemas biológicos principales, el sistema inmunológico funciona correctamente siempre y cuando se le proporcionen los nutrientes adecuados. cuando el organismo se encuentra sometido a una serie de circunstancias, las necesidades nutricionales aumentan de forma considerable.
Entre esas circunstancias que hacen que aumenten las necesidades nutricionales del sistema inmunológico, encontramos el estrés, el consumo excesivo de cafe y alcohol, así como las contaminación atmosférica o el tabaco.

La clave para que el sistema inmunológico funcione de forma correcta es tomar una alimentación tan variada y natural como sea posible. O lo que es lo mismo se trataría de optar por una dieta inmunoestimulante.
Esta dieta consigue que no solo se le proporcionen al organismo los nutrientes que se sabe que son necesarios, sino que también se aportan aquellos nutrientes que, aun siendo menos conocidos, se sospecha que son beneficiosos para la salud.

Los nutrientes más importantes que ayudan al sistema inmunológico a combatir los virus y las bacterias son los antioxidantes, entre los que se encuentran los betacarotenos, las vitaminas C y E, el selenio y el cinc.

Los antioxidantes se encargan de neutralizar los radicales libres, generados por los leucocitos para combatir una infección, pero que, en exceso, provocan daños en las células que pueden conducir a enfermedades como el cáncer o la cardiopatía isquémica.

El tabaco, la enfermedad o la exposición prolongada a la contaminación medioambiental y a la radiación solar son diferentes circunstancias que estimulan la formación de radicales libres y hace necesario el mantenimiento de una dieta inmunoestimulante.

La vitamina C es el antioxidante más conocido y realiza varias funciones inmunológicas. Destruye las bacterias y los virus y aumenta el nivel de inmunoglobulina. Contribuye también a la fagocitosis, mecanismo por el que las células destruyen los agentes patógenos.

La vitamina E es una vitamina liposoluble que se acumula en el tejido adiposo y se encarga de limitar el número de radicales libres. Se cree que protege al organismo de la contaminación y, además ralentiza los procesos de arterosclerosis.

Otras sustancias a tener en cuenta en nuestra dieta inmunoestimulante son los betacarotenos que se encargan de reforzar las membranas celulares para que puedan repeler cualquier tipo de infección.

Entre los alimentos que podemos consumir en nuestra dieta encontramos los cítricos para el aporte de vitamina C, las zanahorias para los betacarotenos, el marisco para el selenio, las legumbres para el calcio, las lentejas para el hierro y el salmón para determinados ácidos grasos esenciales.

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