miércoles, 17 de julio de 2013

El peeling químico




El peeling químico consiste en la aplicación sobre la piel de concentraciones variables de ácido que producen una renovación profunda de la misma, lo que permite atenuar y en muchas ocasiones eliminar arrugas, manchas, cicatrices y acné.

Aplicado correctamente por un profesional médico, con este tipo de tratamiento se consiguen máximos resultados con un mínimo riesgo convirtiéndose en un perfecto aliado en el mantenimiento de la belleza de la piel.

Este tipo de tratamiento de peeling es un sistema de tratamiento local mediante diversos ácidos que produce una descamación profunda de la piel. El objetivo de cualquier tratamiento es conseguir, sin una agresión cutánea, devolver a la piel su tersura y luminosidad.

Estos ácidos se aplican sobre la piel alterada por arrugas, manchas, cicatrices o acné, de forma que se eliminan las capas superficiales y se produce una nueva piel más sana, piel nueva que es más clara, nítida, íntegra y transparente.

La exfoliación conseguida gracias al peeling químico es variable según el tipo de producto que se emplee, su pH, el grado de concentración del principio activo y el tiempo de exposición al mismo.

El envejecimiento de la piel es el resultado de un complejo proceso en el que la carga genética, los fenómenos evolutivos, la muerte celular programada y el medio ambiente se suman como factores desencadenantes.

La piel suele ser el primer órgano que muestra, muy a nuestro pesar, el paso de los años. Las diferentes manifestaciones del envejecimiento cutáneo así como del fotoenvejecimiento no son más que la expresión de un desequilibrio entre las defensas antioxidantes endógenas y la generación de radicales libres.

Aparece entonces la degradación del colágeno, que constituye el soporte que da firmeza a la piel, la pérdida de elasticidad, el engrosamiento de ciertas zonas de la piel, la sequedad y pigmentación variable. Todos estos factores los intentamos evitar con el peeling químico.

Por otra parte, los cambios hormonales que se producen sucesivamente a lo largo de la vida pueden cursar con desequilibrios que se traducen en modificaciones del estado natural de la piel como son el acné en la adolescencia o pigmentaciones durante el embarazo.

Hay varios productos que se pueden aplicar para producir la exfoliación, entre los que podemos citar los más frecuentes como son el ácido glicólico, el ácido tricloroacético, el ácido salicílico, el ácido kójico, el resorcinol o el fenol.

El peeling químico profundo debe ser aplicado por un médico, que evaluará la zona a tratar y el producto más adecuado para el paciente. El resultado se obtiene tras un número variable de sesiones que aumentarán cuanto mayor sea el problema a tratar y del resultado que se pretenda conseguir.

El periodo entre sesiones varía entre una semana y dos meses. Frecuentemente se planifica un protocolo inicial y posteriormente sesiones más espaciadas de mantenimiento. 

En general, el peeling químico está indicado para toda clase de pieles con la elección adecuada del ácido y siempre aplicado por personal entrenado.

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